Ayer
Llega un momento inesperado, simplemente abriste los ojos. ¿Recuerdas ese momento? Aún eras tan joven, y siendo de esa manera cometías muchos errores. Fácil se hizo juzgar a los demás y, a pesar de los constantes consejos, no podías escuchar. El corazón se ciega de muchas maneras, cierra los ojos, los oídos, la razón. Crees poder resolverlo todo, que podrías cambiar la situación; más olvidaste algo muy importante: las personas no pueden ser cambiadas y los errores cometidos pesarán toda la vida. Aquellos que dicen que los errores son cosa del pasado tienen razón hasta cierto punto: desde el tiempo del error cometido a tu actualidad pueden pasar un millón de años, aunque solo sean dos; sin embargo aquello termina siendo un pesar más en tu corazón, te suelen marcar los errores más grandes, y las personas que hemos conocido suelen pesar incluso más. Decir que el haber conocido a alguien es un error solo le otorga la importancia equivocada, nos hace más consciente de su paso en nuestra vid...