Un apartado -No forma parte de los disparadores
Hay sentimientos más profundos que el amor. La desesperación, la culpa y la tristeza no nos dejan respirar, vivir libremente de ataduras, de sacrificios, de decir no. Cuantas veces quise decir no y terminé asintiendo aun cuando hallaba pesar en mi corazón. Y después llega la culpa, por no ser fuerte, no ser capaz de mantener mi palabra, no hacia otras personas, sino hacia mí misma. Entonces descubro que me he convertido en un ser despreciable que no merece ni una sola lágrima de nadie, que debería dejar de existir en este mundo tan mundano e inservible. No es sencillo, es horrible. Y cada día ese pesar se asienta en mi pecho y me asfixia. Y cada día siento que me hundo en un fango del cual ya estoy embarrada hasta la coronilla. Y cada día entiendo que las decisiones son para personas fuertes, no para seres débiles como yo. Es entonces cuando reflexiono y pienso, que tal vez mi vida sea un tropiezo, que no alcanza más mi intelecto y que cada día pierdo...