Un apartado -No forma parte de los disparadores

Hay sentimientos más profundos que el amor. La desesperación, la culpa y la tristeza no nos dejan respirar, vivir libremente de ataduras, de sacrificios, de decir no. Cuantas veces quise decir no y terminé asintiendo aun cuando hallaba pesar en mi corazón. Y después llega la culpa, por no ser fuerte, no ser capaz de mantener mi palabra, no hacia otras personas, sino hacia  misma. Entonces descubro que me he convertido en un ser despreciable que no merece ni una sola lágrima de nadie, que debería dejar de existir en este mundo tan mundano e inservible. No es sencillo, es horrible. Y cada día ese pesar se asienta en mi pecho y me asfixia. Y cada día siento que me hundo en un fango del cual ya estoy embarrada hasta la coronilla. Y cada día entiendo que las decisiones son para personas fuertes, no para seres débiles como yo. 

Es entonces cuando reflexiono y pienso, que tal vez mi vida sea un tropiezo, que no alcanza más mi intelecto y que cada día pierdo más y más lo que alguna vez quise ganar, mi voluntad. 

¿Cómo me di cuenta que era débil? fue más sencillo de lo que se puede creer. Empecé dañándome a mí misma, disfrutaba con mi dolor, me sentía viva. Y seguía y seguía, no podía detenerme. Al inicio eran cosas sencillas: me arrancaba los bordes de piel de las uñas, luego me arrancaba las uñas crecidas y un poco más hasta hacerlo sangrar, y seguí y seguí explotando esa parte de mi cuerpo hasta que de mis antiguas largas y bellas uñas solo quedaron unos cortos vestigios. Era complicado detenerme, solo cuando me sentía plena y dichosa me olvidaba de ellas, pero sin embargo bastaba un solo momento de ansiedad, de autocompasión, de tortura; todo mi esfuerzo se iba al caño. No servía de nada y empezaba de nuevo. 

Pasando unos años mis lesiones intentaron aumentar de intensidad. De arrancarme uñas me arañaba las muñecas, de sentir dolor en los dedos buscaba tenerlo en mis manos, El frio del espejo solo me produjo tristeza y satisfacción. No logre un corte profundo, solo rasguños que quedaron marcados durante semanas. Pero no lo volví a intentar, me fui a otro modo de daño. Empecé a beber sin conocer nada. La bebida me dio asco y a la vez le agarre gusto. Intente con un cigarro, y me fume 5 en un día. Intente seguir haciéndolo, pero temía que alguien me descubriera.  

Entonces vino una esperanza, me mudé y empecé una vida diferente. Pude controlar mis autolesiones, pero la idea seguía presente rondando mi mente constantemente. Entonces llego una crisis a la que no tome importancia alguna. Lo deje correr mientras esa oscuridad me iba consumiendo lentamente. Arranque mis uñas otra vez, intente arañarme, pero no lo logre, quise fumar, pero no me atreví a comprar. La oscuridad me desesperaba, quería irme, quería dejar todo, ya no quería sentir otra vez, quería paz, quería que mi cabeza dejara de rondar las mismas ideas una y otra y otra y otra vez. Entonces recordé la cuerda. 

Aproveché mi soledad, ajuste a un saliente, pero luego me di cuenta que no sabía cómo hacer un nudo del que necesitaba. Lo pospuse. 

Cuando aprendí lo intenté, estaba a punto de hacerlo, pero llegaron y se me fue el coraje. 

Busque otra oportunidad a solas, pero entonces otra luz de esperanza me movió el corazón. Sentí que tal vez mi vida no era un asco total si podían llegar personas tan bellas a ella. Lo amé con todo mi corazón, y lo sigo haciendo. Siempre me hace reír con sus ocurrencias y hacerme enojar al mismo tiempo. Lo traté muy mal al inicio, no sabía porque lo hacía en ese momento, pero después descubrí que soltaba mis frustraciones con él. Sin embargo, me seguía queriendo y eso es algo indescriptible para mí. Yo no me sentía querida, me sentía utilizada, comparada, despreciada, hasta odiada. La indiferencia puede matar. 

Sin embargo, paso el tiempo, las ideas regresaron. Creí que estaba mejor, que las cosas habían mejorado, pero después comprendí que no, no es así, lo mío seguía latente y esperando el momento propicio de debilidad. Intente usar la cuerda 2, 3, 5, 10 veces. 

La última estuve a punto de dejarme caer, pero las lágrimas y el pensamiento de esa persona llorando por  no me dejaron hacerlo y sentí la frustración más grande de mi vida, pues ni siquiera mi muerte era capaz de elegir. 

Desde entonces los pensamientos negativos me siguen rondando, cada cierto tiempo lo empleo en lastimarme, o cuando es constante esta opresión dentro mía me lastimo las uñas sin forma de detenerlo. 

Y yo me pregunto, porque dicen entonces que estoy exagerando si no se han tomado la molestia de entender lo que dentro mío se gestiona desde hace 10 años. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

SUEÑO

PESADILLA

Ayer