Ayer
Llega un momento inesperado, simplemente abriste los ojos.
¿Recuerdas ese momento? Aún eras tan joven, y siendo de esa manera cometías muchos errores. Fácil se hizo juzgar a los demás y, a pesar de los constantes consejos, no podías escuchar.
El corazón se ciega de muchas maneras, cierra los ojos, los oídos, la razón. Crees poder resolverlo todo, que podrías cambiar la situación; más olvidaste algo muy importante: las personas no pueden ser cambiadas y los errores cometidos pesarán toda la vida.
Aquellos que dicen que los errores son cosa del pasado tienen razón hasta cierto punto: desde el tiempo del error cometido a tu actualidad pueden pasar un millón de años, aunque solo sean dos; sin embargo aquello termina siendo un pesar más en tu corazón, te suelen marcar los errores más grandes, y las personas que hemos conocido suelen pesar incluso más.
Decir que el haber conocido a alguien es un error solo le otorga la importancia equivocada, nos hace más consciente de su paso en nuestra vida y, lamentablemente, también le otorga la cualidad de seguir importunando en ella.
Jamás juzgaste, jamás negaste, jamás paraste, ese fue tu error. Sabías que su vida era complicada, estaba repleta de hechos equivocados que quiere enmendar y, aunque se desea, corregir nuestros errores toman más tiempo del que planeamos.
Intentaste formar una nueva vida, un nuevo momento junto a él, pero la vida es cruel, es dura. Tus propios errores te llevaron a ese momento tan desagradable. Ella se enteró de la peor manera, él no supo decir nada, y tu te desquitaste con quien menos lo merecía.
Puede ser posible que dentro de unos años analices tu vida de nuevo, que somos humanos y nuestro mayor pecado es ver nuestros errores constantemente; tal vez veas que hiciste bien en alejarte de ellos, la paz mental no se compra con nada, pero quedan los "y si".
¿Y si no hubieras sido infiel?
¿Y si no hubieras mentido?
¿Y si hubiese funcionado?
Y si.... Son tantos, que el contarlos te produce tristeza. Pero es momento de tomar decisiones, ser firme en ellos.
Lo importante es aprender a vivir con nuestros errores, que nuestro futuro sea tan brillante que los "y si" sean insignificantes.
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