Desperté, al instante supe que me estaba vigilando otra vez. Traté de mover mi mano, él sabía que lo intentaría y se acerco un poco más, intente mover mi torso pero sabía que era en vano, él se acerco tres pasos más. Mis ojos no se cierran, ¡basta ya! ¡deja de atormentarme! Empezó a sonreír, me mostró sus manos vacías en una amenaza implícita; por favor cuerpo, muévete, muévete, ¡muévete! El frío empezó a invadir mi cuerpo, sabía que pronto lo tendría encima mío. Quería gritar su sola presencia me arrancaba la voz, jamás dejaría que alguien viniera a ayudarme. Se sentó a mi costado, las partes que mi cuerpo tocaban su ser se congelaron. Otra vez, ¡muévete por favor! Estaba a punto de llorar. Acerco sus manos a mi rostro, ya sabía que intentaba salir y se burlaba de mis intentos. Sus ojos me mostraron que no saldría libre, tendría éxito esta vez. Por fin pude moverme, desapareció. El calor regreso a mi. Solo esperaba que la próxima vez no pudiera arrancarme los ojos.
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